Para gozar realmente Bacalar hay dos maneras: Una de ellas es en diciembre, cuando la laguna tiene lancha cada quince minutos y hay que reservar la mesa del muelle con tres días de anticipación. La otra, en septiembre.
La mayoría de la gente se salta el mes de septiembre. Es temporada baja, llueve por las tardes y no cae en ningún puente. Por eso es el mes en que la Laguna de los Siete Colores se ve como en las fotos: sin filas, sin música de bocina en el muelle de junto y con precios que no vuelven a aparecer hasta mayo del año siguiente.
Y este año trae algo más que eso. El domingo 13 de septiembre se lleva a cabo la carrera Bacalar Pueblo Mágico 21K, 10K y 5K y todo el pueblo se acomoda alrededor de la misma.
El fin de semana del 21K.
La salida es el domingo 13 de septiembre a las 6:30 de la mañana desde el Parque Central General Ángel Remigio Rosado, frente al Palacio Municipal. Hay tres distancias para mayores de 13 años, 21K, 10K y 5K, y carreras infantiles de 200 a 800 metros que arrancan a las 9:00.
El sábado 12 entregamos los paquetes de 11:00 a 18:00 en el mismo parque. Se necesita algún documento de identificación oficial y, en el caso de los niños, el padre o el tutor debe firmar. La inscripción va en aumento a medida que se acerca la fecha: del 1 al 12 de septiembre cuesta $800 para la categoría de 13 años en adelante.
Correr 21K a nivel del mar con la laguna a un costado a las 6:30 de la mañana es una experiencia diferente a cualquier carrera urbana. Lo que casi nadie piensa bien es la noche anterior. Llegar el sábado por la tarde, recoger el paquete, cenar temprano y dormir cerca de la salida es lo que diferencia una carrera cómoda de una carrera a las 4 de la mañana.


¿Listo para correr?
Préparate para vivir la expriencia en Bacalar
¿Qué hace el resto de la familia mientras alguien corre?
Esta es la parte que se nos olvida. Por cada corredor viajan una o dos personas que no van a correr nada.
En un domingo cualquiera de septiembre, lo que hay para ellos es esto: la laguna a temperatura de alberca, los Rápidos, el Canal de los Piratas, el Cenote Azul (a diez minutos en coche) y el Fuerte de San Felipe, que se recorre completo en una hora.
La ventaja de la temporada baja es que todo lo anterior se hace sin reservación y sin gente; un ejemplo son los tours en velero, que salen con grupos de seis u ocho personas en lugar de veinte.
Si el plan es quedarse en el hotel, la alberca se encuentra disponible todo el día y el Wi-Fi es estable para llamadas de trabajo, un lujo que en Bacalar no siempre se da por hecho.






Hablemos del clima, sin adornos.
Septiembre es temporada de lluvias en Quintana Roo. Lo honesto es decirlo: es probable que llueva. Lo que no suele pasar es que llueva todo el día.
El patrón típico: mañana despejada, chubasco fuerte entre las 4 y las 7 de la tarde, y noche limpia.
Eso significa dos cosas prácticas. La primera es hacer las actividades de laguna por la mañana, que es cuando el agua está más quieta y los colores se ven mejor. La segunda es traer algo impermeable y evitar una agenda de tarde muy apretada.
